ALASKA MONTE FAIRWEATHER: 1ª ASCENSIÓN NACIONAL

Ahora me cuesta escribir más de lo normal. Esta vez es más violento, mucho más que otras. El regreso a la “vida ciudadana” después de una expedición como esta a Alaska no es fácil. Nunca lo es. Pero el Ártico ocupa un lugar destacado en esta esquizofrenia a la que nos vemos sometidos muchos alpinistas que compartimos nuestra vida, o mejor dicho, nuestras vidas, entre varias realidades que en poco se parecen. He vuelto a mi otra vida, huraño, reservado, con malas pulgas y sobre todo profundamente descolocado.

 

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Alaska Fairweather0327Alaska Fairweather0393Alaska Fairweather0218Alaska Fairweather0315Cómo no: una avioneta que solo puede trasportar a dos personas te deposita en la mitad de un glaciar, perdido en medio de la nada, solo con tus tres compañeros. Siempre que veo como levanta el vuelo y se aleja dejándonos solos en la mitad del hielo, siento el mismo cosquilleo en el estómago y la misma congoja en el corazón. Y eso que este año llevábamos teléfono satélite. El año 1990 durante la primera ascensión nacional al Monte Logan, que se encuentra por la misma zona, tan solo contábamos con una emisora de onda corta que para lo que de verdad sirvió fue para enterarnos de la eliminación de España en los mundiales de Italia. En aquella ocasión quedamos con el piloto en que la recogida se realizaría treinta días después. Cuando llegó la fecha acordada, a pesar de los intentos, no pudo aterrizar por el mal tiempo. Cinco días estuvimos en una tensa espera hasta que en una ventana de buen tiempo de unas horas logró sacarnos a todos, aunque nuestros equipajes tuvieron que esperar algunos días más. Ese mismo piloto falleció unos años más tarde en un accidente de aviación. En el año 1995 ni siquiera llevábamos emisora a la  vista de su dudosa utilidad, sobre todo teniendo en cuenta que ese año no había mundiales de fútbol. Esta vez el aterrizaje fue en una playa de cantos rodados que ponía los pelos de punta. Fieles a la cita nos sacaban veintitantos días después. Por cierto, que este piloto, creo que también ha fallecido. De hecho esta compañía de avionetas ya no opera…

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Alaska Fairweather0444Alaska Fairweather0446Alaska Fairweather0485Las mismas caras, pocas palabras, infinitas horas en las tiendas de campaña, vueltas y vueltas a la cabeza… cómo no va a volver uno a casa un poco rarito.

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Y después la escalada. Solos frente a esa mole. Pero de verdad muy muy solos. En las montañas siempre se está un poco solo, pero la soledad en las montañas árticas es superlativa. No hay porteadores, ni otras expediciones, no vemos aldeas en la aproximación ni visitas de excursionistas en el campo base. Sólo la cara de tus compañeros día tras día. Menudo plan. Uno se vuelve montaraz (según el diccionario de RAE: “se dice del genio y propiedades agrestes, groseras y feroces”.)

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El año 1995 intentamos esta misma ruta desde el mar que está a 20 km. del campo base. Ya he contado muchas veces que ni siquiera llegamos a la base de la montaña perdidos en interminables bosques, arenas movedizas, grietas monstruosas y el peso demoledor de nuestros macutos. Ahora no tenemos tiempo que perder, hacía buen tiempo y estábamos al pie de la vía, 3.400 m. de desnivel por encima nos esperan. No tengo tiempo ni de plantearme el miedo que siento. ¿Estaré en forma?, ¿aguantarán mis rodillas?, ¿seré capaz después de 15 años de medirme con semejante montaña?

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Los metros van pasando y aparece en la costa el Cabo Fairweather desde el que salimos en el anterior intento. Con la perspectiva de la altura ya entiendo porqué no llegamos a ninguna parte. De repente un grito y la cabeza de Manu comienza a teñirse de rojo, la sangre le chorrea por el cuello. No pasa nada ¿seguro? Y tanto. Cómo son estos del Norte. Seguimos viendo pasar los metros bajo nuestras botas. La cabeza de Manu ya no sangra. Toda la sangre está en el corazón bombeando a toda prisa para no desfallecer. Menuda paliza, no es muy difícil pero no nos da tregua. ¿Aguantaré? Seguimos.

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¿Y aquí vamos a dormir? ¿Dónde si no? Poco a poco va apareciendo nuestra cama. ¿Quién duerme en la parte de fuera?

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Otra vez la luz. Otra vez las dudas ¿podré seguir? Cierro los ojos empañados por el sudor, mis gafas están rotas (claro que los cramponazos en la cara no ayudan).

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Las montañas, a cambio, me devuelven un espectáculo del que solo Alaska es capaz. Glaciares interminables, montañas salvajes y una luz que nunca se acaba pero siempre es diferente. Es la primera vez que he visto atardecer casi a la vez que las primeras luces del amanecer comenzaban a iluminar la otra cara de las montañas. Y además luna llena. ¿Seré capaz de llegar hasta la cima? Mis compañeros son muy fuertes, están seguros en este terreno y eso me da confianza, pero solo cada uno podrá responder de sus fuerzas. Otra noche, otro balcón irrepetible. Miro a mi alrededor, ahora recuerdo porqué soy alpinista, se me había olvidado entre tantas fatigas.

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Ya vemos la cima, está muy lejos y rodeada de muros de hielo. ¿Se acabó? Quizás para mí, sí. Pero no, los metros siguen pasando bajo nuestros pies y el tesón y sobre todo Iñaki hacen posible el sueño. Ya estamos arriba. En la cima todo es blanco, no se ve nada, y solo queremos bajar, con urgencia, bajar y bajar. Difícil describir las luces de la tarde, para un fotógrafo, imposible. Pero casi no puedo hacer fotos. Ahora no soy fotógrafo, solo alpinista. Todos mis sentidos y todas las fuerzas que me quedan, que son ninguna, están empeñadas en hacerme bajar y no despeñarme por algún precipicio infinito de los muchos que nos rodean. Ya estamos otra vez en el saco de dormir, 26 horas antes salíamos del camino de la cumbre. No puedo ni estar contento, a mis rodillas les queda la bajada por la misma ruta. Y también a mis miedos. Pero todo pasa y donde ya no es posible apurar más, rapel que te crió. En total 12. Y por fin de vuelta al diminuto y perdido campo base. Para nosotros el mejor. Después horas y horas, días de espera a la avioneta que nos sacará. A Manu y a mí cuatro días, a Iñaki y a Fernan, seis.

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¿Cómo no va a volver uno rarito a Madrid de un sitio como este?

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Podeis ver más fotos en mi web  Galeria1   Galeria2  Galeria3  Galeria4

AHORA SI, EL FAIRWHEATER YA ES NUESTRO

Ya podemos decir que la expedici’on ha sido todo un exito. A Manu Martinez y a mi nos saco la avioneta del glaciar antes de ayer. A Inaki Ruiz y Fernan Rubio hoy mismo. Llegamos a la cima del Fairwheater el dia 29 de Mayo, pero en Alaska no conviene decir que estas del todo a salvo hasta que la avioneta no te devuelve a la civilizacion y te saca de las nieves del campo base. Todos estamos encantados, pero Manu y yo despues de la aventura que vivimos aqui el ano 1995 creo que aun mas. Como pasa el tiempo, quince anos, toda una vida. Esto demuestra que el que la sigue la consigue…creo.

Aun tengo el cuerpo dolorido por el esfuerzo y la cabeza embotada por la intensidad de lo vivido en la montana, me apetece desconectar un poco. A mi vuelta os prometo un relato de todo lo acontecido y muchas fotos que, por lo que parece en el visor de la camara, tienen muy buena pinta. Nos queda una semana para disfrutar de este paraiso que es Alaska y con la cima en el bolsillo todo se ve de otro color.

Gracias a todos los que habeis estado con nosotros de cuerpo y alma, a los de antes y a los de ahora, a los viejos y a los mas jovenes. Gracias de verdad y enhorabuena

VOLAMOS AL GLACIAR

Despues de perder el avi’on en Chicago, porque si no no seriamos nosotros, por fin llegamos a Juneau, la capital del sur de Alaska. Ya estamos en Haines y el d’ia es radiante. Nuestro piloto Drake Olson (tiene nombre de personaje de Jack London) nos confirma que con este tiempo podemos volar, aunque tiene alguna duda porque no sabe que tiempo puede hacer en la montana. En Alaska, a pesar de tener todas las tecnolog’ias del mundo parece que siempre se vive en la ventura. Todos parecen personajes de novela del XIX. En efecto, este ano tampoco hay nadie en esa ruta del Fairweather, ni se le espera. Bueno ahora comienza la ventura alpina de verdad. Ya os contar’e a la vuelta. SUERTE.

VOLVEMOS A ALASKA

Otra vez vamos a intentar el Fairweather. Como de costumbre tengo que volver a contestar una y mil veces que no, que no vamos al McKinley. Con esta será la tercera vez que visito Alaska y nunca he estado en el McKinley. Seguir leyendo VOLVEMOS A ALASKA…

FINALIZA EL TALLER DE FOTOGRAFÍA EN NORUEGA

Ahora sí que podemos decir que ha finalizado el taller de fotografía de montaña, viajes y aventura de Noruega.

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Fue durante la pasada Semana Santa, pero entre viajes chamuscados a Islandia y la reunión que celebramos el fin de semana pasado en Loarre, Huesca, para ver los resultados, aun parecía que continuábamos de taller.

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Este año ha sido un completo éxito. La climatología nos ha permitido disparar buenas y variadas fotos, en total unas 12.000 imágenes con los más variados temas, desde perros de trineo, paisajes, retratos, foto nocturna y todo lo que se nos pasaba por delante de nuestro objetivo (menudo dolor de dedo de tanto disparar). Tan solo cabe mencionar el pequeño accidente de Juan Luis Salcedo que se rompió dos costillas al tirarse del trineo (sí Juan Luis sí, a eso le llaman tirarse), pero como es un campeón continuó con nosotros entre alaridos y mimos de sus compañeros (seguro que lo hizo aposta).

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En fin gajes del oficio de fotógrafo de aventuras. Por lo demás, lo pasamos de maravilla, hicimos amigos, fotos, risas… sobre todo eso, muchas muchas risas. Siento que este año algunas personas que quisieron apuntarse a última hora se quedarán sin sitio. No pasa nada, para el próximo año.

tallerEl perfecto fin de fiesta lo celebramos en el Pirineo donde ya pudimos cenar lo que de verdad nos va: longaniza de Graus, ternasco de Aragón y vino de Rioja. Gracias a todos por el buen humor y la entrega.

 

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Podéis ver más fotos de los participantes en aqui

Y TODO POR UNA FOTO (VOLCANES DE ISLANDIA)

volcan islandia360Cuando escribí este post estaba recién llegado de Islandia. De hecho aproveché la escala en Londres para redactarlo. Esto fue el día 13. El 14 comenzó la erupción del otro volcán que estos días esta haciendo tanto ruido en los medios de comunicación. Realmente es la misma bolsa de magma que ha decidido salir por dos lugares diferentes pero muy próximos. No sabía muy bien qué contar. No sé si he tenido buena suerte por salir de la isla en el único momento que esto era posible, o muy mala por haberme perdido el espectáculo tan solo por unas horas. Ya da igual, lo que fue ya ha sido. Mis amigos Ramón Larramendi, Jesús Calleja y Emilio Valdez me contarán a su vuelta si fue mala o buena suerte. Pero ya que estaba escrito, ahí va ese post:

“Ya estoy de vuelta de Islandia. Hay un tipo de cosas sobre las que es mejor no reflexionar, como por ejemplo, salir corriendo de fin de semana a Islandia a fotografiar un volcán que ha entrado en erupción. Y sobre todo cuando estas reflexiones son a toro pasado. No sé si empezar contándoos lo que pasó o los pensamientos que he tenido sobre ello.
Comenzaré por lo que han sido estos días y así el que quiera puede ahorrarse la plastez de mis reflexiones.
Para mí no es muy normal salir otra vez corriendo sin haber desecho el equipaje del Taller de Fotografía en Noruega del que hace apenas cinco días que regresé. Prácticamente no había ni visto las fotos de Noruega y otra vez para el norte, y con el follón que tenemos en el estudio de Madrid. Pero como soy de los que piensan que la mejor foto es la que está por hacer y no sé resistirme a las tentaciones… pues carretera y manta.

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La primera en la frente, se retrasa el vuelo de Madrid y pierdo el enlace en Londres. Como no voy sobrado de tiempo y tampoco es que a Reykiavik haya muchos vuelos en el día, me planteo seriamente volverme a Madrid. Entonces aún no sabía lo que me deparaba el destino para el resto del viaje. En el último momento lo solucionan desde Tierras Polares, la agencia de Ramón Larramendi, pero tengo que recorrer todo Londres para coger un avión que sale nueve horas después. Pero no importa, ya estoy en la lluviosa Islandia. ¿Lluviosa?, claro, ese pequeño detalle no lo había procesado en mi plan fotográfico. La climatología determinará el vuelo del helicóptero sobre el volcán. Mientras tanto llega Jesús calleja y Emilio Valdez que van a rodar un nuevo episodio de “Desafío Extremo” para Cuatro. Hay muy buen ambiente, la verdad es que Jesús Calleja es un tipo franco y con mucho sentido del humor.
Me llaman por teléfono desde Madrid. Es Bea:
- qué tal Calleja, ¿es como en la tele?
Me giro y le pregunto:
- dice mi chica que si eres como en la tele
- y como quieres que sea
- oye Bea, que sí, que es como en la tele.volcan islandia334

Cuando llega la hora de la verdad resulta que el helicóptero no puede volar por el mal tiempo. Además hay lista de espera. Esto del volcán resulta muy provechoso para algunos. Estos días ha aumentado considerablemente el número de visitas al país para poder contemplar un fenómeno tan singular. A mí me va aumentando poco a poco la mala leche, después de venir hasta aquí igual me marcho sin ni siquiera ver el dichoso volcán. Parece que la única foto que voy a tener del volcán desde el helicóptero, es un póster que hay en la recepción del hotel. Por suerte esa noche celebramos el cumpleaños de Jesús y lo pasamos de maravilla. Para completar la noche aparecen en el cielo unas espectaculares auroras boreales. Dice Calleja que son su regalo de cumpleaños. Yo creo que me las han puesto para compensarme del fallido vuelo en helicóptero.
volcan islandia282Al día siguiente ellos ya se van para hacer la travesía que les llevará al volcán en erupción. Yo me quedo solo con Jetse. Pero ella ya ha subido al cráter y no le apetece repetir, sobre todo teniendo en cuenta que les costó 12 horas de penosa marcha.
volcan islandia277Yo no tengo más remedio que intentarlo si quiero por lo menos acercarme al volcán y hacer alguna foto. El tiempo continúa inestable y mi avión para Londres sale mañana a las siete. Esta vez no puedo perderlo bajo ningún concepto, bastante con que he podido venir cuatro días. Dudo, pero en el último momento decido intentarlo sea como sea.
Salgo de Reykiavik a las doce del mediodía, conduzco a toda velocidad por las carreteras del sur de Islandia. No tengo gasolina, la velocidad está limitada a 90 km/h, el tiempo continúa malo y me voy poniendo más y más nervioso.
Por fin a las tres de la tarde consigo llegar hasta donde comienza la ascensión al volcán. Salgo disparado cuesta arriba con la cámara colgando y los objetivos en la mochila. Sorprendentemente el tiempo comienza a mejorar y las luces de la tarde van llenando el ambiente de colores cálidos y primaverales. Subo muy deprisa, casi corriendo, para llegar al cráter con las últimas luces del día y poder fotografiar la lava en su máximo color.
Por fin veo una columna de humo en la lejanía y algunos “súper jeep” que se acercan hacia mí y se dirigen a la misma colina desde donde parece que está la mejor vista del fenómeno. Cuando llego estoy reventado, he tardado dos horas menos de los cálculos más optimistas y además, lo peor: el volcán ya no tiene la colada de lava.
volcan islandia411Sí, como os lo cuento, el volcán se había apagado. Bueno, no exactamente eso, se estaba enfriando y las zonas incandescentes quedan debajo y a la vista lo único que se ve son fumarolas y grandes coladas de lava negra. No podré repetir las espectaculares fotos del volcán en erupción que había visto y que eran las que me habían traído hasta aquí. Menuda putada. Esperé en distintas posiciones hasta que prácticamente se hizo de noche para ver si así conseguía algún color incandescente en el cráter o en los que hasta ayer eran ríos de lava, pero nada. Y además ahora me tocaba el descenso de noche y correr mucho si quería estar en el aeropuerto a las siete. Me pasa por la cabeza la frase de un alpinista famoso que decía que hay que ir a muchas montañas para subir alguna. Con los volcanes debe de pasar lo mismo.volcan islandia427
Decepcionado comienzo la bajada, pero entre tropezones y patadas a las piedras a la luz de la frontal, recuerdo una conversación con uno de los mejores fotógrafos de naturaleza de este país, si no, el mejor, que se llama Francisco Mingorance. Me contaba que hace algún tiempo había tenido una “crisis fotográfica” que le llevó a colgar su cámara durante años. Se le había acabado la ilusión y la luz ya no le emocionaba. Habiendo visto sus fotos no podía comprender que a semejante maestro de la poesía visual le pasará aquello, que me contó con toda la sinceridad del mundo.
Y de repente, como si la lámpara de mi linterna hubiera hecho la luz en mis recuerdos, me di cuenta que de alguna manera a mí me había pasado lo mismo. Después de años haciendo fotos en la montaña, en el trabajo, a los amigos en casi todas las situaciones posibles, me cansé, perdí la ilusión. volcan islandia435Cómo si no se explica que al Aconcagua casi me marcho sin cámara y en el último momento me decidí por la minúscula Ixus. Y las miles de fotos que no hice porque simplemente no las veía. Estaba harto de fotos, de cámaras y también, porqué no decirlo, de fotógrafos.
volcan islandia443Y ahora me veo bajando de noche, con la rodilla reventada, muerto de frío, sin haber comido ni bebido casi nada en todo el día, regresando de un volcán que está en el culo del mundo al que he ido solo cuatro días sin haber pasado prácticamente por casa después de un taller fotográfico en Noruega. Y todo por una foto. Por una foto que además no conseguí. Esto debe significar que ya vuelvo a tener ilusión por la luz. Ya vuelvo a ser Fotógrafo”.

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ISLANDIA ARDIENDO

Como muchos de vosotros sabréis, un volcán del Sur de Islandia situado bajo el glaciar Eyjafjallajokull, ha entrado recientemente en erupción. Semejantes ocasiones son todo un lujo para un fotógrafo y quizás muchos de nosotros no podamos verlo en toda una vida. Por eso, a pesar de estar recién llegado del Taller fotográfico de Noruega (del que ya os comentaré y os enseñaré fotos), y sin muchas ganas de volver a subir a un avión, he decidido coger de nuevo las cámaras y acudir a la llamada de Ramón Larramendi que se encuentra en Reikiavik y me ha dicho que el espectáculo de la lava en el hielo es algo extraordinario y único.

Espero que con los pocos días de que dispongo consiga buenas fotos de este inusual fenómeno. A mi vuelta podréis juzgarlo vosotros mismos.

Para comenzar, os escribo desde Londres donde acabo de perder el enlace hacia Reikiavik.  ¡¡Empezamos bien…!!

PIONEROS Y MAESTROS DE LA FOTOGRAFÍA DE MONTAÑA (2). YOSHIKAZU SHIRAKAWA

Después de mucho tiempo, voy a retomar la serie de post sobre “Pioneros y Maestros de la fotografía de montaña”. No creáis que había tirado la toalla, pero no es fácil sentarse a escribir y buscar información sobre fotógrafos que no pertenecen a la era digital, por mucho que puedan parecer clásicos y nos hayan marcado con sus fotos en nuestros años de mocedad. A eso hay que unirle mi natural vagancia.

pict_special08_04Vamos a continuar con este maestro de la fotografía de montaña a petición de Javier, un amigo que me lo propuso en este blog. Estaba entre los autores escogidos pero vamos a adelantar un pelo su aparición. Ya sé que me empeño en dar un tono nostálgico e innecesariamente alejado en la distancia a las cosas que escribo. Me hace parecer mayor y sobre todo, y mucho peor, añorante de un pasado que seguro ya no volverá. Pero tengo que reconocer, a tenor de parecer más viejo de lo que realmente soy, que me resulta difícil hablar e interpretar ciertas cosas sin pasarlas por el filtro de mis años pasados.

pict_special08_02Me ocurre con la montaña, y sobre todo me pasa con la fotografía. Pero como me hizo reparar en una ocasión mi amigo Juanjo Ibañez, “el chepa”, la frase de Jorge Manrique no dice “cualquier tiempo pasado fue mejor” sino “cómo a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor”. Y esta ligera diferencia es fundamental para entender este profundo pensamiento en clave positiva o negativa. Así es que no tenéis que preocuparos, seguro que a pesar de nuestras nostalgias personales lo mejor está siempre por venir. Y todo esto viene al caso de Yoshikazu Shirakawa. Este fotógrafo japonés desarrolló el grueso de su obra en los años 70 y principios de los 80, en los más diversos escenarios naturales de todo el mundo. Y por supuesto en las montañas.

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Desde la visión fotográfica actual quizás un fotógrafo como Yoshikazu Shirakawa no llame mucho la atención. Hoy en día, bajo el prisma de Photoshop, la saturación y los colores están al alcance de cualquiera. La estética actual, creada fundamentalmente por los soportes electrónicos (videojuegos, pantallas de ordenador, de televisión…), no conoce límites en el uso forzado del color y eso ha producido una disminución en nuestra capacidad de asombro. Damos por hecho que todas las luces y colores son “digitales” y por lo tanto están ajustados y retocados.

Pero hace algunos años, tampoco tantos, esto no era así. Es cierto que los fotógrafos siempre podíamos forzar o falsear los colores con filtros, pero eran pocos los que sabían hacerlo de manera efectiva y muchas menos las situaciones que lo toleraban, y sobre todo en la montaña.
El misterio de conseguir unas buenas luces o unos colores radiantes no era otro que el conocer perfectamente la montaña y pasar horas y horas observando y a la espera. Eso y además tener mucho oficio detrás para conocer la respuesta de la película y el proceso de revelado. Ese es el gran misterio que guardan las fotos de Yoshikazu Shirakawa.

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Durante muchos años los fotógrafos que nos acercábamos a la obra de Yoshikazu teníamos el misma comentario: “están trucadas, solo es posible conseguir estos colores con filtros en la toma o en el revelado”.
No importaba que él insistiese una y otra vez en que sus fotos eran “puras”, sin filtros ni manipulaciones, nosotros no le creíamos. Hoy día con las posibilidades que ofrecen los ordenadores estos colores nos parecen un juego de niños, pero, como ya os digo, antes no era así.
Aun recuerdo el impacto que supuso para mi percepción del color en la montaña el descubrimiento de los libros de Shirakawa.

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En aquellos tiempos no era tan habitual encontrar libros de fotografía en gran formato y menos de montaña. ¿Cómo podían ser las nevadas cimas del Himalaya violetas, o rosa encendido?
Con el tiempo y los viajes a muchas montañas he aprendido que las montañas pueden ser de casi todos los colores posibles. Tan solo es cuestión de paciencia, sensibilidad, un poco de buena suerte y las montañas aparecerán ante nosotros como nunca las hemos imaginado. Pero yo entonces no sabía eso y picado por la curiosidad comencé a investigar algunas cosas sobre la técnica de Shirakawa. Lo primero que averigüé es que tiene muchos más trabajos relacionados con la tierra y la naturaleza, pero no exclusivamente de montaña.

untitledVi fotos de “Los escenarios de la Biblia”, de “Paisajes de China”, de “América Eterna”, y descubrí una visión diferente hacia el paisaje y la naturaleza, que con el tiempo he acabado atribuyendo a su origen japonés. No es que sean los únicos ecologistas, ni mucho menos, pero sí que es cierto que llevan milenios desarrollando una especial sensibilidad hacia la naturaleza y por extensión hacia el paisaje. Da igual que sean directores de cine, como Akira Kurosawa, diseñadores de jardines o escritores de haikus, hay algo de panteístas en ellos.

170881b0c8a0b491f81b9110_L__SX120_También averigüé que trabajaba con una Pentax réflex de formato 6×7. Para los que no sepáis que antes de los sensores digitales, la luz impresionaba una cosa llena de sales de plata (haluros) que se llamaba película, os informo que el formato 6×7 era un formato de película mucho más grande de lo habitual que era el 35 mm. De esta manera conseguía saturar mucho más los colores sin necesidad de filtros. Por contra el equipo es mucho más voluminoso y tenía que ser todo un poema recorrer las montañas de medio mundo con todo ese equipo a la espalda. Debió de ser por entonces cuando descubrí que casi todos los fotógrafos que trataban el paisaje y la naturaleza con una determinada estética, que era la que me gustaba, trabajaban con cámaras de formato grande. Aprovechando que mis clientes de publicidad y bodegones me exigían esos formatos, acabé utilizando parte de los equipos de mi estudio en la montaña. Y de esto a recorrer medio Tíbet con una cámara semipanorámica de 6×9, que pesa que te mueres, solo hay un paso. Pero la foto que conseguí del Potala de Lhasa en este formato no me la quita nadie.

Pues todo eso se lo debo a Yoshikazu Shirakawa y a otros como él que consiguieron envenenarme con los grandes formatos y con una percepción de la naturaleza y el color que roza lo irreal.

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Me enseñaron que detrás de lo que ven nuestros ojos existe todo un mundo mágico que está por descubrir y que la fotografía nos da las herramientas para hacerlo. Y es entonces cuando la fotografía se convierte en poesía, en arte, cuando somos capaces de trascender la evidencia de la realidad.
Y ahora, con el digital, las posibilidades son casi infinitas, pero Shirakawa lo supo ver cuando no era tan evidente y por eso yo le considero en esta categoría de maestros y pioneros de la fotografía de montaña.
Y nosotros que contamos con todos los medios del digital debemos aprovecharlos, tenemos que dar un paso más allá de la evidencia, más allá de la realidad obvia.
Sed valientes con vuestra cámara, por lo menos alguna vez.

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No quiero acabar sin contaros una anécdota que me ocurrió cuando comencé a desempolvar mis recuerdos y mis libros de Yoshikazu Shirakawa para escribir este post. Yo tenía en mi biblioteca un libro de los Himalaya de este autor, pero recordaba de manera imborrable imágenes que había visto, también suyas, en otros libros de casa de mi amigo José Antonio (auténtico cicerone en esto de las artes). Comencé a buscar por internet para conseguir los libros o algunas de sus imágenes tecleando el nombre del japonés letra por letra como figuraba en mi libro. Durante días de búsqueda apenas conseguí información y en la poca que conseguía no aparecían los libros que con tanta ilusión había ojeado en mis tiempos mozos. Para más colmos encontré una foto del autor con una cámara Linhof de formato 9×12 cuando yo recordaba perfectamente haberle visto y leído que utilizaba una Pentax 6×7. No podía entender como mi memoria me podía traicionar hasta ese nivel.
Pero un día, de repente, se hizo la luz. El libro que yo utilizaba como guía para teclear el nombre no era de Shirakawa si no de Shirahata. Durante años habíamos hablado del “japonés que fotografía montañas” pensando que solo había uno o que, como dice el tópico, todos los japos son iguales. Y ese baile de letras me había llevado a otro autor. Por lo tanto, no confundir a Shiro Shirahata con, que aunque pudiera parecer, incluso por el tipo de fotos que hacen, no son lo mismo. Lo bueno es que con tantas indagaciones me he reencontrado con otro excepcional fotógrafo. Que los disfrutéis.

“Taller fotográfico de viajes y aventuras”

Volvemos a repetir en Semana Santa el “Taller especializado de Fotografía de viajes y aventuras” pero esta vez en los fiordos de Noruega. Durante siete días podremos realizar diferentes actividades relacionadas con los deportes de aire libre (trineo de perros, raquetas y esquís con pulka, kayak de mar, etc.) y de esta forma experimentar con nuestra cámara en las más diversas situaciones. Veremos como proteger nuestro equipo de la nieve y las bajas temperaturas, como fotografiar acción y movimiento en situaciones de poca luz, como compaginar actividad montañera y fotografía y muchas otras cosas en un ambiente singular por su belleza y condiciones medioambientales.
También tendremos ocasión de compartir nuestras experiencias y fotografías con personas de las que sin duda podremos aprender.

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Una ocasión única de aprender, compartir y disfrutar de la naturaleza y la fotografía.
Podéis encontrar toda la información en:

www.javierselva.es

http://www.tierraspolares.es/noruega/taller-especializado-de-fotografia-de-viajes-y-aventura/

CONCLUSIONES SOBRE EL EQUIPO FOTOGRAFICO

Después de la diarrea fotográfica de los dos últimos post, conviene una recapitulación y extraer algunas conclusiones que nos puedan aclarar las ideas. No obstante tenéis que tener en cuenta que son “mis” conclusiones, fruto de una peculiar manera de entender la fotografía de montaña. La mía es una postura dinámica dentro de la actividad montañera, el fotógrafo no como observador si no como protagonista de la acción. Seguir leyendo CONCLUSIONES SOBRE EL EQUIPO FOTOGRAFICO…

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