DE VUELTA EN DUSHANBE (II)

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Esperaba contaros algo de nuestra montana y nuestra expedicion, pero he cambiado de opinion.

Se supone que estoy en este blog por fotografo, no os preocupeis: apartir de primeros de septiembre tengo preparada una seccion que se titulara, 10 CONSEJOS FOTOGRAFICOS DE ALTURA.

Ademas en mi pagina wed, www.javierselva.es aparecera un relato integro y personal de esta expedicion, mas un audiovisual y un cuaderno de notas de las observaciones del viaje. Pero ahora, en los ultimos momentos de este viaje tan especial, me permitireis que me abandone al hedonista ejercicio de la melancolia y la nostalgia.

Acabamos de regresar de comer, nuestra ultima comida de esta expedicion, y como de costumbre las sorpresas no se acaban hasta que los viajes no finalizan. Perdonarme por la sinceridad, pero creo que hemos comido en una casa de lenocidio. Este es un pais musulman, suave (ismaelitas), pero musulman al fin y al cabo.

Escena: entramos en un local aparentemente lujoso, una sola mesa ocupada, tres senoritas de vestimenta breve, bebiendo vino (frances). Nos sentamos en la mesa de al lado. Tambien para nosotros vino (frances -lastima de Rioja-). El camarero las trata como si fueran de la casa (quizas lo sean). Nosotros, incorregibles, hablamos de las montanas del ano que viene. Senorita que se levanta. Piernas infinitas, escueto pantalon corto, escote generoso, (interrogacion) aqui. Una vez mas el sitio equivocado a la hora equivocada. Sorprendente: ni nos miran. Nosotros: ni la hora. Vocka para finalizar, ya sin senoritas: cuantas vidas como estas para vivir juntas, todas.

Paramos un momento a comprar un regalo. Reconocen nuestro idioma:

- sois espanoles

- yo, andaluz

Miro despacio, la unica tayika peliroja con camiseta ajustada de cafe conocido, va de la mano de nuestro compatriota andaluz. Demasiados siglos de sabiduria musulmana para intentar comprender. Se conocieron en China y esta noche se separan porque coje el mismo vuelo que nosotros. Tantas vidas distintas… y estan en esta.

Recuerdo: Mongolia, pueblo perdido en mitad de la estepa.

- sois espanoles

- yo de Lepe

- estoy haciendo de Hong kong a Lepe sin medios aereos

- claro, solo por tierra, no vale nada que no tenga los pies en el suelo

- llevo varios meses (no se muy bien cuantos), no tengo prisa, seguro que algun dia llegare

- fue un dia de borrachera con los amigos…, que no me atrevo. Me marcho la semana que viene.

Los andaluces, a la chita callando, van dandonos una leccion de vida.

Y estos son los viajes, companeros. Espacios de libertad, capacidad de sorpresa. Otros mundos, otras personas. Literatura y vida. Descubrir que otros mundos son posibles, que otras vidas existen y que, aunque parezca increible, no estamos tan lejos de ellas.

Ademas existe la fotografia… o no (!toma vodka de despedida en Tayikistan!)

Salud

DE VUELTA EN DUSHANBE

Bueno amiguitos, ya estamos de regreso de nuestra aventura en la capital de Tayikistan. Espero que a falta de noticias de primera mano, los relatos de Estela os hayan tenido entretenidos y haciendoos una idea aproximada de por donde van los tiros en este pais y con esta clase de expediciones. Gracias otra vez por su valentia y sensibilidad asumiendo el reto de contar nuestra historia solo con su imaginacion y dominio del lenguaje.

Parece que ya se nos ha olvidado que hace algunos anos, no muchos, cuando uno se marchaba de expedicion se despedia de su gente hasta la vuelta, que podia ser varios meses. No existia internet, los telefonos no funcionaban como ahora, etc, etc (de los satelites ni hablamos).

Creeis que soy el tipico abuelo cebolleta que se pasa la vida exagerando… os voy a contar una historia, y que conste que solo tengo cuarenta y cinco anos. En el ano 1988 (hace dos dias como aquel que dice) Manu, el nuestro, el de esta expedicion, se encontraba en Huaraz (Peru, Cordillera Blanca). Su expedicion a los Andes duraria dos meses. Cuando habia trascurrido un mes escalando montanas, un dia en una calle de Huaraz un peruano le pregunto si era Manu. Entonces tampoco habia tantos espanoles haciendo montanas por el mundo. Al decirle que si, le respondio que se pusiera rapidamente en contacto con su familia de Espana. Cuando llego a la casa del amigo peruano donde se alojaban, este le confirmo, que, efectivamente, habia un mensaje de Espana y que debia llamar con urgencia a su casa. Cuando llamo a su mujer, esta lo comunico que su padre estaba agonizando. Manu regreso a toda prisa y dos semanas despues su padre fallecia. Lo revelador de esta historia no es su final, una cosa asi nos puede pasar a cualquiera. Lo clarificador para ver como han cambiado los tiempos es que, la mujer para poder localizar a Manu en Peru habia llamado a Radio Nacional de Espana, que entonces tenia un servicio de personas desaparecidas. Radio Nacional atraves de Radio Exterior de Espana y enlazando de radio aficionado a radio aficionado habia conseguido llevar el aviso hasta Huaraz, en Peru, que entonces solo era un pueblecito entre gigantescas montanas. Y alli, en el mismisimo culo del mundo, habian localizado a Manu para darle la mala noticia. Anda, que lo mismo que hoy dia. Solo tenemos que darnos una vuelta por los campos bases de los ochomiles, el del Aconcagua y tantos otros que parecen autenticas ciudades.

Pues como Huaraz en el 88 es como hemos estado nosotros en Tayikistan. Sin llamadas, sin noticias, y por supuesto sin poder enviar fotos, ni nada de nada. Esta es la montana que nos gusta y esta es la vida que nos interesa. Y mientras podamos sera la nuestra.

Esta tarde os contare algunas cosas de nuestro pico

Pico Sokut (Por Estela Alonso)

ESTELA ALONSO

PICO SOKUT 

¡Cumbre!

Una preciosa cumbre de 5.500 m. ha sido el triunfo de nuestra expedición, un logro sólo truncado porque al llegar a la cima se han encontrado con unos viejos crampones de hace más de 30 años. La cartografía existente no da nombre a esta montaña, por lo que tras comprobar que ya había sido hollada, nuestros chicos la han bautizado como Pico Sokut (Pico del Silencio) en un claro guiño a sus conquistadores. La ascensión ha sido más técnica de lo esperado y los empotradores utilizados en los tramos de roca y los tornillos de hielo parece que les han hecho disfrutar de una escalada “entretenida”.

Aunque se encuentran bien, parece ser que el hambre les ha pasado a factura a todos, especialmente a la tripa de Selva, algo que todos los que le conocemos sabemos que será transitorio (su predisposición a la buena mesa la hará volver, estoy segura).

Me han contado pocos detalles porque la llamada sonaba lejana desde el pequeño locutorio de Murghab, pero pronto Javier tendrá acceso a internet y él os relatará ya con todo lujo de detalles todo lo que han vivido, por lo que aprovecho esta última crónica para despedirme de todos los que nos habeis estado siguiendo, agradeciendo los comentarios y vuestra fidelidad.

Y a mis Marco Polos, mi más sincera enhorabuena por la cumbre.

Recuerdos (Por Estela Alonso)

   

ESTELA ALONSO

RECUERDOS   

Todos nosotros, desde que nacemos y mientras nos hacemos personas, vamos labrando nuestro camino, a veces de forma acertada y otras aprendiendo de las equivocaciones para intentar no desviarnos demasiado del buen sendero. Algunos cimentamos a lo largo de los años y con firmeza, la convicción de que hay que buscar un lugar diferente, una vida distinta a la que se nos ofrece de forma tan cómoda y tentadora. Pero uno no siempre es fuerte, y mucho menos coherente.

Cuando yo conocí a Luis y a Javi hace ahora casi diez años, estaba pasando un momento delicado de mi vida. Había perdido a amigos que yo creía fieles, había sufrido una importante pérdida emocional, y como una sombra de lo que había sido, solo tenía una constante sensación de desamparo y soledad. Aunque las montañas me daban fuerza, hacía demasiado frío para mi alma desnuda.

Pero la vida a veces nos sorprende y cuando uno menos se lo espera da un quiebro y regala personas extraordinarias como las de esta aventura de la que hoy yo también formo parte. Gracias a un amigo común, escalé por vez primera con Luis la canal de La Fouche del Midi d´Osso en invierno, y poco tiempo después conocí a Javi y a Cristóbal cuando me apunté un frío fin de semana de diciembre a escalar la Norte del Espigüete. Yo entonces era una escaladora de roca, y aunque había hecho algún pinito invernal junto a mi mentor Erik, tengo que reconocer que si me hice alpinista, fue gracias a ellos. Con su generosidad para enseñarme descubrí el Pirineo y todas sus posibilidades, me adentré en los Alpes, aprendí a emborracharme para celebrar las cumbres, y conocí lo largas y fructíferas que podían ser las horas muertas a su lado mientras el mal tiempo nos impedía realizar alguna actividad. Desde entonces las montañas volvieron a tener color, recuperé la fuerza y hoy puedo decir, que si soy tal y como soy, mucho se lo debo a todos ellos. Me han llevado y acompañado por un camino que yo no sé si será el aconsejable ante los ojos de mucha gente, pero para mi ha sido el mejor que he podido recorrer porque ha sido un camino de risas, de amor, de amistad, alguna vez también de dudas, pero siempre, siempre, un camino con corazón.

Gracias Luis, gracias “Portugués”, gracias “Grillo” por dejarme formar parte de vuestras vidas. 

(Sigo sin noticias, aunque espero que pronto se pongan en contacto conmigo para dejar de daros la murga con tanta literatura poética…)

Escalada (Por Estela Alonso)

            

ESTELA ALONSO

ESCALADA  

Rutas estéticas, calidad de la roca, búsqueda de nuevos itinerarios en grandes y escarpadas paredes que ponen a prueba tu experiencia, tus ganas y tu habilidad para adaptarte al terreno que pisas. Escalada en estado puro. En un continuo ajuste para encontrar la maniobra adecuada, para interpretar la pared sin equivocarse, para superar el miedo.

La escalada en estilo alpino es un juego arriesgado, en el que uno se mueve siempre en un terreno expuesto, muchas veces difícil y siempre con bajas temperaturas y con un alto compromiso. Si a todo esto, como es el caso de nuestra expedición, sumamos que las comunicaciones son inexistentes y que casi seguro que nadie conoce su paradero, una posible evacuación a consecuencia de un accidente puede resultar prácticamente impensable.  

Pero no vamos a ponernos dramáticos y vamos sólo a pensar en todo lo que estarán disfrutando. En los madrugones para aprovechar el día, en la pereza que a uno le embarga al abandonar el saco de plumas, caliente y confortable, para ponerse la ropa húmeda, fría, y con ese olor tan característico tras varios días de actividad (uno se parece más a un trampero que a un alpinista…). Mirarán fuera de la tienda para comprobar el cielo, a las nubes que amenazan tormenta o al sol que pugna por salir. Tras el desayuno, saldrán al exterior y observarán la montaña, con sus líneas dibujadas por las luces y las sombras del amanecer. La mochila cargada hasta arriba, fieles al estilo alpino que no acepta porteadores, ni cuerdas fijas, ni campamentos de altura. Es una escalada limpia y autónoma.

Poco a poco irán ganando metros a la pared. Habrá bandas de nieve en las repisas, tramos de roca desnuda en los que tendrán que poner a prueba la escalada de dificultad en esas cotas, cascadas heladas o quizás largas rampas de blanca nieve para alcanzar la cumbre. Disfrutarán de los paisajes que los rodean, de las luces de la montaña (estoy segura que Javier las sentirá y vibrará con ellas), de la vivencia de compartir esos momentos con la gente a la que han elegido. Puede que el miedo les haga sufrir en algún largo, en el que los seguros estarán muy distanciados o colocados solo para engañar a la cabeza. Pero es que si no costase llegar a las montañas éstas dejarían de ser lo que son.

Dicen que la montaña no te da nada que no tengas dentro, y por eso para cada uno de ellos cada nueva cumbre conseguida será diferente y les aportará sensaciones únicas. Estoy segura que a su vuelta todo lo que han vivido les servirá para algo, de una forma u otra. 

 

Campo Base (Por Estela Alonso)

ESTELA ALONSO

CAMPO BASE  

La falta de noticias vuelve a ponerme frente al ordenador sin una historia a “tiempo real” para contaros, pero basándome en mi humilde experiencia alpina intentaré poneros en situación para recrear lo que puede estar pasando en estos momentos en el Pamir.

Hoy por hoy, donde las montañas son tan accesibles para tanta gente, donde el espíritu romántico se ha ido perdiendo, donde ya solo importa “coleccionar 8.000”, una expedición como la de nuestros Marcos Polos aún nos aporta el placer de la aventura y la emoción de la auténtica exploración por terrenos desconocidos. Allí están solos frente a la montaña. Sin campo base lleno de sherpas, sin cocineros complacientes ni teléfonos vía satélite para acercarles a los suyos. Los compañeros son su seguro, y por eso el concepto de cordada tiene un valor tan importante. Todos se conocen, todos se entienden y comprenden. Han compartido durante muchos años dulces victorias en numerosas cumbres, temibles noches de frío y nieve, largas conversaciones dentro de los sacos esperando que amaine la tormenta y también el desconcierto que queda tras la muerte de algún amigo en las montañas. Rodeados de nieve, paredes y soledad, la tienda será su hogar y refugio, y en ella vivirán prescindiendo de todas las cosas cotidianas a las que uno está acostumbrado. La convivencia se hará dura, pero también es en estos lugares donde realmente se forjan amistades eternas.

Luis quizá dedique las horas muertas a dibujar el perfil de las montañas. Javi se entretendrá leyendo algún libro de dos mil páginas y Manu se entusiasmará con las piedras y su historia. Se prepararán para alejar el miedo que a uno le embarga cuando se enfrenta a una escalada, donde la noche que la precede se hace eterna por la atracción que provoca la ascensión y a la vez corta a causa de las vacilaciones razonables que a uno le asolan ante un gran reto. Y es que es este desafío lo que a uno le hace alpinista. En cuerpo y alma.

Desde aquí, y seguro que al igual que vosotros, les enviamos nuestros mejores deseos para las largas noches de insomnio, para ayudarles a alejar los miedos y las dudas. Nadie puede forzar a la montaña, pero nuestros alpinistas son un equipo fuerte y compenetrado y eso garantizará al menos sus intentos para conquistarla.

Sin noticias (Por Estela Alonso)

ESTELA ALONSO

SIN NOTICIAS   

Sin noticias de nuestra expedición hoy me enfrento a una pantalla en blanco sin nada que plasmar. Como me he comprometido a seguir los pasos de nuestros alpinistas pero no tengo novedades, me voy a permitir la licencia de hablaros de las montañas.

Mucha gente nos pregunta porqué hacemos montaña. Qué aporta subir, qué nos impulsa a pasar miedo, a madrugar, a sufrir cuando las condiciones climatológicas se alían para imposibilitarnos escalar una pared. Tenemos respuestas, pero a la mayoría de las personas les resultan absurdas o por lo menos, incomprensibles. Podemos hablar de vivencias, y éstas, por muchas aptitudes literarias que uno posea, son difíciles de explicar. Porque por ser intensas suelen escaparse a las palabras y pueden únicamente percibirse con el instinto o con el corazón.

Yo puedo hablar de las sensaciones que me embargan cuando estoy en la montaña, donde siento que los días son míos, únicos y radiantes, llenos de poder, días que me hacen inmensamente feliz, abriéndome las puertas desconocidas y arcanas del conocimiento de mi propia alma, de mi camino. Puedo señalar el viento, puedo sentir la libertad de estar donde quiero, disfrutar de la tierra mojada y aromática de un bosque tras la lluvia, sentirme un lagarto milenario trepando por la roca al sol… Ser yo, sin nombre, sin definición para nada ni nadie. Y siempre intentando no perder ni el sentido del humor ni la alegría (no siempre lo consigo, no os voy a engañar).

A muchos de nosotros este tipo de vida nos ha pasado duras facturas. A unos en lo afectivo, a otros en lo laboral. Porque es difícil compaginarla con el resto del mundo, que gira a otro ritmo y con otras metas que alcanzar. Yo he visto suficientes personas a mi alrededor sumidas en rutinas sin sentido, en absurdas costumbres que no se justifican, en conveniencias, hipotecas, créditos y planes de jubilación para una vejez que no deseo ni al peor de los enemigos. ¿Dónde está el amor, la pelea diaria por una vida verdadera, la magia de las emociones, la risa?. A mí todo esto me lo aporta la montaña, algo que para otros puede ser cualquier otra cosa siempre y cuando uno sienta que dirige sus actos, que nadie le marca el camino a seguir, que cada mañana se enfrenta a sí mismo y se reconoce, que juega limpio con la gente que le rodea. Hemos de reírnos y de disfrutar de todo lo que se nos ofrece, porque al fin y al cabo mañana nadie sabe lo que la vida nos deparará.

Imagino que Javier “me abroncará” por ponerme tan seria cuando lea el blog, pero es que hoy me he levantado un poco sensible. Esto es lo que tiene ser mujer y tener siempre las hormonas tan a flor de piel y tan descontroladas.

   

Valle de Basor (Por Estela Alonso)

No tengo noticias nuevas de nuestros chicos, así que supongo que estarán adentrados en el valle de Basor y ya no habrá ni cobertura móvil ni teléfono desde el que llamarnos. Aunque no se correspondan exactamente con la zona en la que se encuentran, Internet ayuda con las fotos que algunas expediciones han colocado a hacernos una idea de la Cordillera, así que puedo imaginar que el paisaje que están atravesando ha de ser precioso.

Cuando abandonen las últimas poblaciones alcanzarán las verdes estepas que acogen a los rebaños de cabras, ovejas y yaks pastoreados por los kirguizes. Desconozco el medio del que se valdrán para alcanzar el pie de las montañas, pues tanto pueden valerse de camellos como de caballos. Esperemos que la aproximación se haga a lomos de estos últimos, porque he leído que el paseo en camello te deja los muslos como si te hubiesen intentado separar las piernas en una máquina de tortura… Como medio para expiar los pecados quizás resulte acertado, pero les recomiendo otras técnicas menos dolorosas e igual de eficaces.

Los camellos baktiares son muy apreciados por su valor como animal de carga (pueden transportar hasta 300 kilos), así como por su aportación de leche, lana y carne. Marco Polo los describe en su “Libro de las Maravillas” como los preferidos para atravesar los desiertos y montañas porque “comen poco y llevan pesadas cargas”. El yak, pequeño búfalo adaptado a las alturas, también aporta leche y carne y es capaz de transportar hasta 100 kilos.

 A la espera de alguna llamada, hoy no me extenderé más. Estoy segura que nuestros alpinistas ya están ansiosos por empezar a escalar, así que mañana quizás podamos empezar a tomar contacto con las montañas.

Primeras Montañas ( Por Estela Alonso)

Siguiendo la Pamir Highway, nuestros Marco Polos han llegado al pequeño poblado de Murghab destrozados tras 17 horas de coche (para recorrer unos 300 kilómetros de carretera), pero al encontrarse en uno de los valles de acceso de la Cordillera y a casi 4.000 metros, el camino les ha ofrecido preciosas vistas de las primeras montañas del Pamir. Definir como autopista la polvorienta pista por la que han transitado, se queda sólo en eso, en definición… Tras dormir en casa de un hospitalario pastor, esta mañana han vuelto a ponerse en camino para llegar a Basor tras otra larga jornada de todoterreno, donde lo abandonarán y comenzarán a caminar. Mi curiosidad sobre cómo se las arreglan para repostar el Lada Niva ha sido resuelta por Javi con una explicación que no deja de sorprenderme: “De vez en cuando el conductor se desvía del camino y aparece un tipo con un embudo y un cubo metálico, y cubo a cubo llena el depósito. El último llevaba un cigarro en la boca y las cerillas en la mano. Estábamos acojonados” (sic). Los problemas intestinales se han acabado, aunque ahora la altura les está dando algunos dolores de cabeza, algo sin demasiada importancia porque poco a poco se irán aclimatando.

Estos valles de las zonas prealpinas del Pamir están habitados por pastores seminómadas kirguizes. La mayoría viven en pequeños poblados de cabañas hechas con ladrillo de adobe, residencia fija a la que vuelven después de meses de atravesar con sus rebaños los altos pastos bajo las montañas. Durante gran parte del año habitan en la estepa en sus yurtas (tiendas circulares de pelo y mantas). Su hospitalidad es algo a valorar en las circunstancias en las que nuestros exploradores se encuentran. Acercarse a gentes tan sencillas y acogedoras, en las que el tiempo sólo se mide por la salida y puesta de sol, donde la climatología estacional marca el tránsito de sus rebaños y por tanto, su labor cotidiana, ha de resultar cuanto menos como hallarse en un lugar atemporal, lejos de las prisas y de nuestro absurdo deseo de temporalizar los días.

Pequeños contratiempos (Por Estela Alonso)

 

ESTELA ALONSO

PEQUEÑOS CONTRATIEMPOS   

Ha empezado la aventura, y también los primeros problemillas. Manu y Javier están con diarrea (esperemos que sólo les haya sentado mal algo de lo que han comido), y además han padecido un largo viaje por una pista de tierra interminable para tener que volverse a Khorough. Ayer partían en un Lada Niva con un conductor un tanto salvaje para adentrarse por el valle de Bartang con destino a Pasor. Tras horas de recorrer una pista infame y polvorienta se han encontrado con que una riada se ha llevado el puente que permitía el paso de un gran río. Si tenemos en cuenta que por allí nunca pasan extranjeros, ni que nadie del pueblo se mueve a más de dos kilómetros a la redonda, podemos entender que ni el conductor ni los oriundos de la zona tuvieran conocimiento de su falta (nuestros exploradores piensan que puede haber sido arrastrado hace uno ó dos años).

Han vuelto al punto de partida para tomar una ruta alternativa por otro valle que les supondrá una larga vuelta de 2 ó 3 días hasta llegar a Pasor. Ahí es nada. Y como dice Javi, todavía sin ver ni una gran montaña.

Además de estos pequeños contratiempos, a nuestro fotógrafo se le está bajando un poco la moral. Intenta paliar su imposibilidad para dormir con la mezcla de cerveza y vodka, pero lejos de ayudarle, sólo parece aportarle una buena resaca mañanera… Desde este blog quiero aportar mi granito de arena para subir sus ánimos si puede leerlo en los próximos días. Porque ¿quién no ha tenido algún boquete en el alma que solo el tiempo cura?

Como a la mayor parte de los hombres y mujeres, cada nuevo día que nace trae su piel en blanco para que podamos escribir las palabras que deseamos. Palabras de risa, palabras de cariño y de juego, palabras de libertad y valentía, palabras de pensamiento, también de melancolía, de abandono y de muerte. Somos los dueños de nuestro tiempo, de nuestra vida y quizás de nuestro destino, y debemos armar estratégicamente estos tres pilares para vivir una vida que nos haga fuertes y felices, que nos llene de esperanza, que nos impulse a devorar a grandes tragos todo lo que se nos ofrece en el camino.

Puede que este viaje sea un viaje de reencuentro con uno mismo para alguno de sus componentes. Yo les animo a que vuelvan con la cabeza bien alta y el alma llena. La vida es esto. Sentir, reír, luchar, llorar… pero sentir, al fin y al cabo. Porque eso es vivir. Porque eso es estar vivo.

 

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