10 CONSEJOS FOTOGRÁFICOS DE ALTURA (5 Y 6)
Publciado por javierselva - 24/10/08 a las 02:10:44 pmHay tres cosas de las que estoy completamente segura:
Primera, Edward es un vampiro.
Segunda, una parte de él se muere por beber mi sangre
Y tercera, estoy total y perdidamente enamorada de él”.
De “Crepúsculo”.
Stephenie Meyer
Esta vez sí, continuamos con los consejos fotográficos, que en esta vida no todo van a ser sobresaltos.
Siguiendo con los elementos fundamentales de vuestra cámara digital pasamos a tratar del verdadero talón de Aquiles de los sistemas digitales: las baterías.
Si me permitís otro de mis ramalazos de nostalgia, os recordaré que no hace mucho tiempo (aunque quizás los más jóvenes no las hayan conocido) las cámaras se dividían en mecánicas y electrónicas. Las mecánicas eran las que podían disparar sin pilas (aunque el fotómetro siempre las necesitaba). Algunas electrónicas también tenían una o varias velocidades de recurso por si fallaban las pilas. Durante muchos años las cámaras mecánicas eran las que recomendábamos para la montaña. Se suponía que la parte más débil de todo el sistema era la pila. Y realmente así era. Las pilas tendían a descargarse con el frío y no eran de tanta duración como las actuales. Era bastante habitual que una cámara que había funcionado perfectamente durante todo el día se bloqueara al llegar a la cima donde la temperatura era mucho más baja, para volver a funcionar con normalidad a la bajada en cuanto la temperatura ascendía.
Hoy día ya no podemos hablar de cámaras mecánicas. Con los sistemas digitales las pilas y las baterías son el auténtico corazón de nuestras equipos y por lo tanto debemos prestarle el mismo cuidado que tendríamos con las tarjetas de memoria, las ópticas o cualquier otro elemento fundamental.
Aunque el frío, si no es extremo, no afecta de manera importante a las partes electrónicas de nuestro equipo que se comportan mejor cuanto más baja la temperatura puesto que disminuye el nivel de ruido térmico inherente a los semiconductores, en el caso de las baterías es al contrario.
En condiciones de temperaturas extremas (siempre bajo cero) el rendimiento de la fuente de alimentación de nuestra cámara puede caer en picado o tener un comportamiento inestable y errático.
También el frío extremo afecta a las partes mecánicas de la cámara, como la helicoidal del foco del objetivo, el levantamiento del espejo en las réflex o el obturador, pero esto ya lo veremos más adelante.
Teniendo en cuenta todo ésto, vamos con algunos consejos sobre las baterías:
5. Si la excursión es de varios días o tenemos previsto hacer muchas fotos conviene dedicar algún tiempo a comprobar la batería. Las baterías tienen una vida útil que se va acortando con el tiempo y con el uso. Por lo tanto conviene no confiarse en una sola batería a la hora de preparar el equipo. Mi consejo es llevar como mínimo dos baterías en excursiones cortas y tres en las de larga duración o en condiciones de mucho frío. Y si tenéis la posibilidad es recomendable que una de ellas por lo menos sea nueva o con poco uso.
Al contrario de mis recomendaciones con otros elementos del equipo como los filtros o las tarjetas, en el caso de las baterías no me parece mala opción las baterías de marcas no originales. Existen en el mercado baterías de marcas poco conocidas que tienen un rendimiento similar a las de las marcas de los fabricantes de cámaras (al fin y al cabo, los fabricantes reales de estos dispositivos electrónicos suelen ser siempre los mismos), y con un precio mucho menor. Por el precio de una batería original podemos comprar tres de otras marcas. Esta diferencia de precio nos puede permitir llevar varias baterías de repuesto con muy poco uso, lo que nos garantiza no depender del cargador en cada momento. Como podéis imaginar esto es fundamental en una expedición de un mes a un lugar remoto donde la posibilidad de recarga de las baterías puede no existir durante muchos días.
Además tenemos que tener cuidado con el indicador de carga de la batería que tiene la cámara. El grado de precisión de estos no siempre es exacto y además la caída de carga de la batería no es gradual. Es decir, cuando el indicador del nivel de carga está a la mitad casi nunca tenemos energía suficiente para hacer las mismas fotos que disparamos con la primera mitad.
Desde luego, si tenemos la más pequeña duda del estado de una batería, para un viaje largo es mejor no llevarla y sustituirla por una nueva. También podemos probarla antes de comenzar un viaje.
Es un método un poco primitivo pero funciona: cargar la batería a tope, colocarla en la cámara que vayáis a usar durante vuestro viaje, poner a funcionar todos los dispositivos posibles del equipo que consuman energía (autofocus, estabilizador de imagen, la pantalla trasera encendida constantemente, el flash, velocidades de obturación lentas) y comenzar a disparar, no importa como sean los encuadres o la foto. Durante ese tiempo observar el comportamiento de los dispositivos de la cámara y la batería, por ejemplo el tiempo de recarga del flash, la velocidad del autofocus, el indicador de la batería etc. Este pequeño test al que someteréis a la batería os indicará el estado en el que se encuentra en el peor de los casos. Durante vuestro viaje nunca realizaréis todas las fotos en estas condiciones. Casi todos los fabricantes de baterías suelen dar unos indicadores de la duración de la carga en condiciones estándar. Si vuestra batería solo es capaz de realizar un número muy inferior al indicado por el fabricante, mal asunto, para evitar sustos es mejor dejarla apartada para salidas de un solo día o en las que tenemos previsto hacer pocas fotos y en buenas condiciones atmosféricas.
Todo esto no nos exime de llevar el cargador. Por remoto que sea el lugar que vamos a visitar o la montaña que pretendemos ascender, es asombroso en los lugares donde puede aparecer un enchufe donde recargar nuestras baterías (paneles solares, generadores y demás cosas raras). Si tenemos la posibilidad, es preferible que todas nuestras baterías estén completas de carga.
6. Sobre el ahorro de energía de vuestra batería se pueden decir algunas cosas. Los fabricantes actuales de cámaras digitales están haciendo constantes esfuerzos y avances para desarrollar dispositivos que consuman poca energía. Desde los motores de los autofocos, pasando por los procesadores hasta los flashes incorporados han sufrido una enorme evolución para ajustarse a menores consumos de energía. A la par, las baterías son cada vez más potentes y de mayor duración. Todo esto hace que los equipos actuales sean infinitamente más eficientes desde el punto de vista energético que los de hace tan solo algunos años. Sin embargo aún no son perfectos y cuando hablamos de fotografía de montaña, y más aun de Alta Montaña, conviene que tengamos algunas precauciones para no exigirle al equipo y sobre todo a las baterías más de lo que puedan ofrecernos. Por mucho que presuman de ello algunos fabricantes, las cámaras no suelen estar muy cómodas en temperaturas de -20º en las tormentas de nieve por encima de 5000 m. Y mucho menos las baterías (tampoco las personas es que estemos felices en estas condiciones, creo).
Por lo tanto mi consejo es que siempre que podáis, conviene ser conservador con la batería. Además, con algunos de estos consejos quizás podáis volver a un tiempo en el que la fotografía era esencialmente una cuestión manual y de conocimiento del oficio. Tampoco hace tanto que en el mundo de la montaña desconfiábamos de la electrónica por si nos dejaba tiraos.
Ante la duda de la carga de vuestra batería, desconectar el estabilizador de imagen y el autofocus. Por este orden.
Estos dos mecanismos están movidos por motores, muy eficientes, pero que consumen energía. Desconectar el estabilizador de imagen de vuestro objetivo supondrá tener que trabajar con velocidades de obturación más rápidas para evitar que la foto salga movida. Pero eso en montaña no suele ser un problema porque casi siempre tenemos luz de sobra. Si esto no ocurre, siempre podéis subir la sensibilidad del sensor, pero con cuidado para no aumentar el ruido en las fotos.
La decisión de desconectar el estabilizador de imagen tiene que ser tomada valorando todos estos parámetros, no resulte que sea peor el remedio que la enfermedad.
Sin embargo, pasar nuestro objetivo a foco manual no tiene mayor problema, quitando nuestra pereza a la hora de enfocar. Los visores modernos de las cámaras réflex no están pensados para enfocar la imagen manualmente, y si a esto le unimos que no es raro en montaña usar gafas de algún tipo, enfocar manualmente puede resultarnos al principio una tarea engorrosa. Pero es solo cuestión de acostumbrarse. Además todas las cámaras réflex incorporan sistemas de confirmación de foco con señales luminosas y acústicas.
Si os fijáis, en las actividades de aire libre en general y en la montaña en concreto, la mayoría de las veces se dispara la cámara con el foco en infinito. Esto es así no solo en las fotografías de paisaje, si no en muchas otras que gracias a una gran profundidad de campo por el pequeño diafragma que se usa conseguimos foco en casi toda la distancia que cubre nuestro objetivo (sobre todo si es un angular). Por lo tanto digamos que muchas veces el foco no es crítico. El anillo que desplaza las lentes de nuestro objetivo para poder enfocar se mueve sobre una helicoidal que, para facilitar el ajuste, está engrasado (no es exactamente grasa, sino más bien una vaselina). En situaciones de mucho frío esta sustancia tiende a endurecerse y el auto foco requiere un mayor esfuerzo del motor que desplaza las lentes. Si a esto le sumamos que el rendimiento de la batería también se ve afectado, es en situaciones de intenso frío donde más recomendable es desconectar el autofocus.
En resumen, que el estabilizador de imagen y el autofocus han sido dos de los mejores avances de las cámaras actuales, pero que llegado un punto, son perfectamente prescindibles sin afectar a la calidad de nuestras fotos. De vosotros depende, en función del ahorro de batería o de vuestras ganas de currároslo, que podáis desconectarlos o no.
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Hola Javier. Solo quería hacer un comentario sobre el tema de las baterías y se trata de un accesorio que puede ser muy útil en según que circunstancias. Es un transformador para coche que nos permite cargar las baterías de la cámara o de cualquier otra cosa (por ejemplo del móvil) simplemente conectandolo a la toma del encendedor del coche y enchufando posteriormente el cargador de la batería o del móvil a este tranformador. Es muy sencillo y funciona con el motor encendido o apagado, pero con el contacto puesto. El tiempo de recarga es aproximadamente el mismo que si lo conectas a la red. El único problema es que no podemos conectar a la vez el GPS por ejemplo y con el va el detector de radares… salvo que tengas más de una toma de corriente (el mío por ejemplo tiene otra toma en el maletero).
La utilidad del cacharro es grande. Si por ejemplo (caso reciente) te tiras una semana por Pirineos de monte en monte y te desplazas con el coche de zona en zona usando refugios o vivaqueando en cualquier sitio, puedes recargar las baterías sin tener que volverte loco buscando quien te las quiera enchufar a alguna toma. Y no es caro (30 euros) ni voluminoso como otros transformadores que hay por ahí. Ya se que probablemente no sirve para el Himalaya, pero…
Por si acaso ahí os dejo el link http://fotocasion.es/fichaarticulo.php?ida=25384&idf=0107020300
Y adelante con el blog, tus consejos son lógicos y están muy bien en general.
Comentario por Javier — 23 Noviembre 2008 #