10 CONSEJOS FOTOGRÁFICOS DE ALTURA (7 Y 8)
Publciado por javierselva - 10/11/08 a las 03:11:47 pmComo el asunto de la batería en la fotografía digital de montaña es de una gran importancia, continuaremos con algunos consejos encaminados al ahorro de energía y a obtener de nuestras pilas el máximo rendimiento.
Una de las grandes ventajas de la fotografía digital es la posibilidad de comprobar el resultado de nuestro disparo en tiempo real. Confirmar que la toma ha sido buena viendo el resultado en la pantalla trasera, incluido el histograma, se ha convertido en un gesto habitual entre los fotógrafos de todas las especialidades y lo hemos incorporado de tal manera a nuestras costumbres fotográficas que hoy en día resulta casi imposible prescindir de esta comprobación posterior al disparo.
Aún no deja de asombrarme (quizás porque para mi todavía es asombroso) cuando fotografío niños en los lugares más remotos de la tierra y salen corriendo hacia mí para ver el resultado de la fotografía en la pantalla de la cámara. Tanto ha calado esta práctica de confirmar el resultado del disparo en la pantalla que conozco muchos fotógrafos, bastantes de ellos profesionales, que experimentan una especie de ansiedad que les empuja a repasar una y otra vez las imágenes en la pantalla.
No resulta raro ver fotógrafos que en lugar de mirar por el visor a la espera de captar la mejor instantánea se pasen la mayor parte del tiempo analizando las fotografías ya tomadas en el monitor de control. Por no hablar de la tortura que supone que alguien te cuente su viaje enseñándote las fotos en la propia cámara, costumbre solo superada en horror por el visionado en grupo del video de la boda de algún recién casado.
Yo, tengo que reconocerlo, me eduqué visualmente en otros tiempos. La imagen solo aparecía ante nosotros después de laboriosos procesos químicos llenos de misterio y sorpresas. Era casi mágico ver aparecer la imagen poco a poco en el papel sumergido dentro de la cubeta llena de líquido revelador, o abrir las cajas de diapositivas en el mostrador del laboratorio después de dos meses de expedición porque la ansiedad no nos permitía llegar con ellas cerradas a casa.
Entonces no existía la posibilidad de ver el resultado del disparo y solo podíamos confiar en nuestra técnica y nuestra experiencia para asegurar el resultado final. Por lo tanto, para mí prescindir de revisar constantemente las fotos en la pantalla trasera no supone ningún esfuerzo. De aquellos tiempos aprendí eso de que la fotografía después de la toma, cuando ya está en nuestra cámara, tiene vida propia, es autónoma.
Miles de veces resulta que las imágenes finales no son exactamente lo que esperábamos, algunas incluso no se parecen en nada. Pensar en cuántas de vuestras fotografías han sido una sorpresa cuando las habéis visto después en el ordenador o en la copia en papel. Durante mucho tiempo, cuando el retoque digital de las fotografías no era posible, esperábamos el revelado con nerviosismo sabiendo que, sobre todo con las diapositivas, no podríamos hacer nada fuese como fuese el resultado final. La técnica fotográfica servía, sobre todo, para aproximar al máximo la imagen que teníamos en la cabeza sobre el sujeto a fotografiar con la fotografía que queríamos hacer de él. Uno se consideraba un buen fotógrafo cuando era capaz de sacar el máximo posible de algo en forma de imagen fotográfica.
Y partiendo de un buen conocimiento de la técnica, algunas veces ocurría el milagro. Sin saber muy bien como, aparecía una diapo excepcional, sorprendente y absolutamente imprevista, iluminada por una luz que no habíamos visto entrando por un collado o un color que no habíamos registrado en nuestra retina. Un retrato con una sonrisa luminosa o el gesto desesperado del compañero llegando a la reunión que solo sabemos que existió porque nuestra cámara fue más rápida captándolo que nuestros ojos. Y tantas y tantas imágenes que existen y son geniales porque algo ocurre con la fotografía que es capaz de captar algunas cosas que nosotros no vemos en el momento del disparo. Por eso mi insistencia en la magia del disparo, en despojarlo de todo lo accesorio, en convertirlo en un momento único y ritual, fruto del cual casi todo puede ocurrir. Siempre será sorprendente, filosófico y casi mágico que el tiempo y el espacio queden retenidos por un acto de voluntad individual. Por eso muchos consideramos la fotografía como un arte, porque es un gran momento creativo.
Uno es la imposibilidad de economizar batería desconectando la pantalla y pasando a encuadrar con el visor óptico que no consume energía. Esto puede ser la diferencia entre tener fotos de la cima o quedarnos sin pila antes de llegar. Además, teniendo en cuenta que el monitor es una de las partes más frágiles de nuestra cámara, podemos protegerlo con una funda y encuadrar por el visor en caso de que la dureza de la actividad así lo requiera.
Otro inconveniente, y no pequeño, es que cuando la luz ambiente es alta, y esto ocurre con frecuencia en alta montaña con nieve, las pantallas de las cámaras son de difícil lectura. En algunos modelos podemos aumentar la intensidad de iluminación de la pantalla pero esto conlleva un mayor gasto energético y no siempre soluciona el problema. En algunas cámaras, con un día luminoso en montaña y las gafas de glaciar puestas, la imagen del monitor simplemente desaparece y resulta imposible el encuadre.
Por todos estos motivos mi recomendación es elegir para montaña cámaras, réflex o compactas, que tengan, además de pantalla electrónica, visor óptico por el que poder encuadrar. Ya sé que estos visores nunca ofrecen el cien por cien de la imagen a fotografiar pero es un mal menor comparado con una batería a punto de agotarse o un día luminoso que nos anula la pantalla.
8. Y el último consejo sobre el corazoncito de nuestra cámara que es la batería os parecerá una obviedad pero es muy útil: sacar la batería de la cámara durante la noche y dormir con ella en el saco.
Ya sé que tod@s preferiríais otr@s compañeros de saco pero la fotografía con frío tiene estos sacrificios…
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